Con un cuarto de entrada se han lidiado erales de Giménez Indarte, de distitna pressencia y buen juego a excepción de 5º y 6º, peligrosos. Varea, oreja tras aviso y tres avisos Raúl Bravo, oreja y oreja Angel Sánchez, oreja y vuelta.  Se abrió esa puerta por primera vez en la sin picadores de Hogueras Interesante encierro de Giménez Indarte con mucho que torear y en el que se ha lidiado un muestrario del novillo, desde el manso (cuarto) hasta los peligrosos (quinto y sexto), pasando por el plomizo noble.
Raul Bravo ha abierto la primera puerta grande ante sus paisanos merced a dos faenas en las que la cantidad ha superado por momentos a calidad, cosa que se ha echado de menos durante toda la corrida, el abuso de las ventajas y el toreo periférico convierte la lidia en algo carente de emoción y eso es algo imperdonable si lo que se quiere es que el rito de la tauromaquia perdure algo más de tiempo. Al castellonense Varea se le ha escapado la puerta grande debido al atroz uso de la espada y es una pena porque en la faena al manso cuarto ha estado muy por encima de su condición. En su primero un auténtico tiralineas le ha servido para cortar un trofeo. La poca emoción de la tarde la ha puesto Angel Sánchez en el sexto en el que ha resultado prendido pero en el que ha tenido la decencia y la vergüenza torera de estoquearlo antes de pasar a la enfermería. En su primero, de nuevo, el toreo moderno le ha sobrado para cortar un apéndice |