| |
Con casi un tercio de entrada en la Final del ciclo de promoción, se han lidiado tres novillos de Garcigrande, dos de Domingo Hernández (5º y 6º) y un sobrero de Yerbabuena (1ºbis), de desigual presencia, flojos y sin raza. Juan Leal, silencio y silencio tras aviso Juan Ortega, ovación tras aviso y silencio tras aviso Juan Viriato, silencio tras aviso y silencio. Desalentadora y decepcionante final del ciclo de promoción nocturno de la plaza de Las Ventas. Ya el titular y la ficha lo dice todo. El ya afamado hierro de Domingo Hernández y Garcigrande, tanto monta, monta tanto, no dieron la talla, con la excepción del utrero lidiado en segundo lugar que sacó la cara por sus hermanos. Los novilleros tampoco dieron la talla, el único que logró saludar desde el tercio fue el sevillano Juan Ortega. La semana pasada ya apuntábamos que no nos explicábamos la inclusión en el cartel de la final del ciclo nocturno, del novillero francés Juan Leal y su actuación del día de hoy nos ha dado la razón. Sobre el torero de Cúcuta (Colombia), tampoco tenemos que decir mucho ya que tuvo que pechar con los utreros más malos que ya es decir, de esos que pegan tarascadas y derrotes a diestro y siniestro. Creo sinceramente que el jurado en esta ocasión acertó al declarar desierto el certamen, mi enhorabuena por ello. Estoy seguro que el público asistente salió decepcionado del tan esperado festejo, incluso digamos que enfadado, demostrando su disgusto tirando las almohadillas al ruedo, cosa que está muy pero que muy mal, pero quizás sea lo único que le quedaba a los aficionados sobre todo a los más recalcitrantes. Los novillos tanto los titulares como el sobrero primero que retornó a los corrales por su manifiesta invalidez, flojos, sin raza y alguno que otro complicadillo, exigían novilleros con más oficio y conocimientos, aunque ninguno, menos el segundo que escuchó palmas camino del desolladero eran para tirar cohetes, por ello se silenció en el arrastre a cuatro de ellos y pitos el sobrero de Yerbabuena. Eso si, bien presentados, con demasiados, kilos 509 de media, y cercanos a los cuatro años. Con esos mimbres poco podían hacer los jóvenes espadas.  Juan Leal lanceando al primero Muy inseguro con el percal vimos a Juan Leal ante el sobrero primero y falto de oficio con la franela, eso si, estuvo pulcro con las armas toricidas; no así ante su segundo en que por demora con los aceros, la autoridad le envió un recado, el resto de su quehacer en el cuarto no tuvo ninguna notoriedad, quizás porque se puso encimista y en cercanías.
 Mal con la espada en su segundo el francés El mejor parado de la terna fue Juan Ortega, ya que su labor llegó a los tendidos, primero con el saludo capotero al primero de su lote en que toreó por verónicas de excelente corte; con la pañosa inició quehacer en buen son y tono, por ello fue aplaudido, tiene muy buenas maneras y así nos los demostró toreando con gusto con ambas manos, sobresalió un vistoso pase de las flores, pero lo emborronó con los aceros, pese a ello, saludó desde rayas.
 Ortega con la diestra Nuevamente demostró su buen quehacer en el quinto, el novillo de mayor peso del encierro nada menos que con 538 kilos y a un mes de ser cuatreño, hay que destacar los naturales de frente y de buen trazo, las palmas no se hicieron esperar, pero se puso pesadito con el estoque de cruceta, escuchando un aviso.
 Juan Ortega, el más destacado, al natural Nada fácil fue el tercero de la noche de Garcigrande y que lo sorteó el tercer Juan, es decir Viriato. Inició faena doblándose toreramente, pero le faltó templar con la diestra y dados los derrotes del animal se dejó tropezar la franela al intentar torear al natural, el novillo intentó rajarse, costando trabajo cuadrarlo, es posible que la impaciencia por quitárselo de encima le jugara una mala pasada, al dejar una estocada contraria haciendo guardia en dos ocasiones, menos mal que acertó con el descabello.
 Juan Viriato con el capote Distraído y mirón era el torito que cerró festejo, que a la postre se rajó descaradamente, también sacó dificultades; pero el colombiano le aguantó las tarascadas valientemente y logró enjaretar tres derechazos aceptables y el forzado largo de remate; se aplaudió su disposición y ganas de agradar, pero nuevamente falló con el acero.
 El colombiano con la izquierda Hoy las cuadrillas si que escucharon palmas, incluso saludó montera en mano Francisco Javier Morera de la cuadrilla de Viriato, como también fue aplaudido y de la misma cuadrilla el varilarguero Luis Manuel Viloria, otro de los rehileteros que fue aplaudido fue Rafael Viotti a las ordenes de Juan Leal.
Sin un triunfador se nos fue el años 2012 de los festejos promocionales de la plaza madrileña de Las Ventas del Espíritu Santo. Otro año será… Fotos: Muriel Feiner |
|