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12/02/2018
  (Temporada Grande-México) ¡Extra! Un toro de rejones indultado en el cerrojazo de La México, del hierro de Pepe Huerta. El Cejas se reencontró con la Monumental (Crónica completa)
 
Firma: Jorge Eduardo
 
     
 

14ª y última corrida de la Temporada Grande 2017-18 de la Monumental Plaza de toros México. Tarde nublada con unas cinco mil personas en los tendidos. Saltaron al ruedo seis toros, dos de Reyes Huerta para rejones, desiguales de presentación. El primero premiado con arrastre lento, y el cuarto de la tarde indultado, primer caso en la historia del coso para el toreo a caballo. A pie se lidiaron cuatro toros de Las Huertas, bien presentados y mansos; el lote del primer espada se dejó meter mano, el tercero fue un manso de solemnidad, y el sexto estaba lastimado de la mano delantera. El cuarto toro de la tarde, cuya vida fue perdonada, se llama Copo de Nieve –n. 250, junio/2013, 514 kg.–. Actuaron los siguientes matadores de toros:

Andy Cartagena: palmas, y división de opiniones tras indultar

Arturo Macías: oreja en su lote. Aviso en el quinto

Leo Valadéz: palmas, y silencio.

Actuó como sobresaliente Jorge López "Zotoluco".


Foto: @LaPlazaMéxico en Twitter

Terminó una temporada más, una breve, gris,  decepcionante, monótona, frustrante, y que además encendió los focos rojos de la afición. Se viene la desaparición del compañero de la Plaza México, el Estadio de Ciudad de los Deportes, y con ello importantes transformaciones en el entorno de la Monumental. Todo eso merece un espacio para reflexionar, mismo que sin duda entregaremos a ustedes próximamente, queridos lectores. En esta ocasión es menester comentar, sin más dilaciones, la última corrida de la temporada en el embudo. Es muy destacable el juego del buen cuarto de Reyes Huerta, posiblemente el toro de la temporada, y muy celebrado por la afición, algo pocas veces visto en un toro de rejones. Un caso único, sin duda, considerando el indulto que concedió el juez Enrique Braun.

Copo de Nieve –n. 250, nacencia junio/2013, 514 kg.–, fue un toro de bandera del hierro de Reyes Huerta. Con todo el tipo de su origen San Mateo, quizás con la mácula de ser bajito y tocado de la cornamenta, cárdeno y bragado. Tan pronto como salió a la plaza dejó patente su acometividad, aunque salió suelto en un par de ocasiones de los cites en redondo de Andy Cartagena. El caballista le castigó con un solo rejón, tal y como exigió la concurrencia, cansada de rejoneadores ibéricos que lidian toros absolutamente parados. El de Benidorm templó las embestidas por toda la circunferencia del ruedo del embudo, llevando a la res poblana cosida a la grupa, que rompió con el castigo. Poco a poco se armó un auténtico taco en la plaza, azuzado por los pares al estribo, al quiebro, y los cambios de terreno en la cara del toro que levantaron a la gente se sus asientos. Jorge López “Zotolucoinstrumentó un quite por chicuelinas, caleserinas, y media en el que Copo de Nieve se entregó una enormidad, con prontitud, codicia, largueza, y humillando. No cabía duda ya de que el toro era un gran toro.

Hacia esta porción media de la faena el toro vino ligeramente a menos, permitiéndole piruetas y desplantes a la alta escuela a la cuadrilla de Cartagena.  Sobresalió el famoso caballo que atraviesa el ruedo parado sobre sus patas traseras, con el que colocó banderillas al violín. Tras del cambio de caballo el toro vino a más, confirmando su fondo de bravura al arrancarse en la suerte de las banderillas cortas, después de la que el alicantino hizo por tirarse a matar. La petición creció, y el caballista decidió cambiar la hoja de peral por una rosa que clavó en buen sitio ante cierta división de opiniones. No hay indulto sin polémica: mientras algunos agitaban sus pañuelos extasiados, otros le recriminaban a Cartagena lo de buscar el indulto en vez de ir a por la gloria matando al toro. Los menos nos mirábamos con cierta incredulidad, misma que se disipó cuando el juez Braun se levantó con su pañuelo verde en la mano (aunque el reglamento dice que el indulto se concede con el pañuelo blanco). Algo más de toreo, y finalmente la conducción a los toriles, toreando a la grupa a una embestida pronta y codiciosa todavía a esas alturas de la lidia.

Muy posiblemente nos encontramos, hasta el festejo postrero, con el toro de la temporada. No cabe duda de la importancia de Copo de Nieve para una plaza que pareció perder el rumbo en el aspecto ganadero, y que no ha encontrado la apuesta apropiada en ese ámbito. ¿Pastan en el rancho de José María Arturo Huerta los toros de los grandes triunfos de la próxima temporada? No lo sabemos, y a pesar del historial del hierro, no queda más que reconocer la valía del toro indultado. ¿Era de indulto el toro en verdad?  La polémica está abierta, por parte de esta crónica, está dicho lo que vimos sobre el comportamiento del toro, así como el reconocimiento a su gran juego.

El abreplaza se llamó Yoyi –n. 256, 517 kg.–, del mismo hierro. Con él, Cartagena también estuvo espectacular, como es su costumbre, además de que la gente le recibió muy bien. Este toro tomó otro rejón de castigo, y fue a menos durante su lidia. Si algo le evitó tocar pelo desde su primer turno, dada la buena disposición del tendido con él, fue el mal manejo de los rejones de muerte. Todo quedó en palmitas, y un arrastre lento cortesía del a veces extravagante criterio del juez Enrique Braun.

A pie se lidiaron astados del hierro hidalguense de Las Huertas. El Cejas Arturo Macías sintió el toreo como no lo hacía hace tiempo –mucho tiempo– en la Plaza México. Lo más redondo de su actuación fue frente al aldinegro bautizado Petirrojo –n. 29, 549 kg.–, con el que se enredó en series de derechazos torerísimos. Templado, de mano baja, haciendo un toreo muy clásico, marcando los tiempos de la suerte, gustando y convenciendo. Él también se gustó una enormidad al cambiarse de mano para rematar, antes de forzar de pecho con toda verdad, o dejar caer la muleta en el pase del desdén. Vaya tandas nos regaló el mejor Cejas, sin temor a exagerar, de toda la década, al menos de cara a la afición capitalina. Por el pitón izquierdo el toro no tuvo la movilidad ni la repetición del lado diestro, por lo que al natural no se replicaron los estupendos cambios de mano. El de Aguas comenzaba a pasarse un poquito de faena entre adornos cuando atinadamente se tiró a matar, dejando una estocada desprendida que le valió cortar una oreja de mucha fuerza.

El quinto de la tarde tuvo más problemas. Muñeco –n. 45, 516 kg.–, un cárdeno muy bien presentado, se arrancó sobre del torero en el quite por gaoneras, volteándolo, y de nuevo en un par de ocasiones al inicio de la faena de muleta, sin consecuencias. No está por demás señalar que en la brega no se le llevó largo y templado por abajo, lo mismo el matador que los banderilleros. El Cejas se decantó rápidamente por chicuelinas en vez de lances, y en el segundo tercio, con el toro parado y esperando a los banderilleros, hubo poca posibilidad de corregirle. Macías se vio firme pero superado por momentos, impedido de igualar la calidad de la otra faena. Vinieron entonces recursos más cercanos al Cejas de la última época, la que lo alejó de La México, como meterse en los costillares para torear en redondo. La afición le reconoció la entrega, sobre todo tras de tirarse a matar con toda verdad (felizmente despojado del rebote cavacista que había tomado por vicio), y un certero descabello. Cortó otra oreja y volvió a salir en hombros después de un buen tiempo.

Leo Valadéz lució gris y desangelado, sin recursos y con poco oficio. Quizás otro remate le hubiese caído mejor al cerrojazo de la temporada, que el de un muchacho que necesita rodaje antes de echarle a los leones. Poco más que eso fue su lote, compuesto por el mansísimo Conchito –n. 67, 531 kg.–, un cárdeno que salió barbeando las tablas, e hizo por saltar al callejón. A pesar de los múltiples encuentros con los montados, se fue crudo de las varas, y le pidió el carnet de muletero poderoso al hidrocálido, que no pudo mostrar sus credenciales. Estocada caída y palmas. Huapango –n. 77, 542 kg.– cerró plaza a pesar de tener una manita lastimada. Lo vio toda plaza menos nuestro indultador juez, y Leo tampoco hizo por mostrarlo. Nada que hacer, palmas.

Agradecemos un año más, amigo lector, su preferencia desde esta capital. Todo el equipo de OyT esperamos escribir para usted muy próximamente, y traerle muy buenas noticias sobre nuestra fiesta brava.    

 
     
   
     
   
     

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