Ya sabemos de la presencia del diestro hidrocálido en España para las próximas ferias que, como se sabe, no es otro que Arturo Macías. El “manito” llega de la mano de un sabio del apoderamiento, un romántico de la vida que, como sabemos, antepone su amor hacia su profesión que el propio dinero que la misma puede depararle. Hablamos, claro que sí, de Antonio Corbacho, ese mago descubridor de nuevos valores que, en su día, ya apostó por el joven diestro y, ahora, retoma sus riendas para incluirle en las más importantes ferias españolas.

Tras de los contratos, el torero debe abrirse paso con sus actuaciones
Muy torpe tendría que ser un diestro para, de la mano de Antonio Corbacho, no alzarse con el éxito. Este apoderado ha logrado, una vez más, lo más difícil del mundo, incluir a un diestro mexicano en las primeras ferias importantes de España; eso, como digo, suena a milagro y, esa oportunidad no la debe desaprovechar Arturo Macías. Es cierto que, como siempre dije, los mexicanos lo tienen muy difícil en nuestro país; en realidad, más que difícil, parece imposible que un diestro mexicano pueda tener una oportunidad entre nosotros, Macías lo ha logrado. Recordemos que, hace un par de años, Rodolfo Rodríguez El Pana, el que llegó precedido de una tremenda aureola de éxitos, toreó en Vistalegre y, como quiera que no hubiera el éxito soñado, El Pana tuvo que marchase muy pronto a México. Siendo así, bienvenido sea Macías que, auspiciado por la magia de Corbacho, ya puede sentirse dichoso de sus primeras contrataciones. Ciertamente, dice muy poco de nosotros, los españoles que, para cualquier mexicano, le sea casi imposible actuar junto a nosotros y que, los españoles, cualquier diestro sin fortuna, puede torear en México. Y no hablo de los diestros consagrados que, en el hermano país, forman parte de los grandes carteles. O los mexicanos son muy generosos o nosotros muy cicateros.
¿Quién es Arturo Macías? Honradamente, les aseguro que no es David Silveti, ni Armillita, por supuesto. Yo presagio que, Macías está más en la línea de la heterodoxia que en el propio fundamento del arte. No es Morante tampoco, por supuesto. ¿Quién es? Dirían los más. Se trata de un diestro tremendamente alegre que, sin duda alguna, está condenado al éxito. A favor de Macías juega la situación taurina. ¿Cómo? Muy sencillo. Las plazas de toros, para infortunio de los puristas se llenan de multitudes que no suspiran por el propio arte; más bien, por todo lo contrario y, en tal menester, Arturo Macías, con toda seguridad, será el “caldo de cultivo” que todos los espectadores añoran. El diestro hidrocálido trae un aire nuevo, una brisa fresca que, aunque a muchos no les guste, su disposición frente a los toros, su gallarda forma de jugarse la vida, sin duda alguna calará en el ambiente. Y cuando digo gallarda forma de jugarse la vida, eso se demostrará muy pronto en sus actuaciones en España.
Cuando menos, estamos hablando de una novedad y, todo lo nuevo resulta interesante, al menos, hasta que lo hemos saboreado. Arturo Macías, diestro muy cuestionado por los puristas de la crítica, como sabemos, ha triunfado rotundamente varias veces en el coso capitalino de México y, con ese bagaje acude a España. Por supuesto que no le resultará sencillo; torpe no es el mexicano. Él sabe cuanto se jugará y, a no dudar, pondrá sus más efectivas armas para lograr el éxito. Como sabemos, caras nuevas para una fiesta vieja, este el caso de Macías.
Está claro que, Antonio Corbacho no hace milagros pero, dentro del mundo del toro, se acerca mucho al milagro el hecho de que, gracias a la gestión de Corbacho, un mexicano tenga cabida en las ferias de España. Será grato volver a ver a Corbacho por los callejones de las plazas de toros de España, sinónimo de que ha recuperado sus ilusiones y que anda esperanzado ante su nuevo pupilo, el mexicano Arturo Macías.